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Mariano: ‘No sé cuán sentimental me ponga’

Mariano Rivera Foto:AP

Por: COOPERSTOWN AP -

Mariano Rivera fue así siempre desde su infancia en el pueblo pesquero de Puerto Caimito en Panamá hasta el montículo en el Yankee Stadium. Encargarse del momento cumbre.

"Yo siempre quería ser el último en lanzar la pelota o tomar el último swing, o ser el último en patear la pelota o el último en tirar al aro”, dijo Rivera. “Yo quería contribuir a esa victoria. Quería ayudar al equipo a hacer todo lo posible para ganar y así resultó muchas veces”.

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Con esa mentalidad llegó la grandeza.

“Dirán que estaba loco o era un masoquista, pero quería ser el encargado”, dijo Rivera, cuya travesía en el béisbol empezó con un guante hecho de cartón

Un pitcher apenas considerado cuando firmó por primera vez con los Yanquis de Nueva York en 1990, Rivera pasó trabajo como abridor, pero encontró su nicho como un relevista con una devastadora recta cortada.

Los Yanquis ganaron siete banderines de la Liga Americana y cinco Series Mundiales con Rivera en el bullpen. Su récord de Grandes Ligas de 652 salvamentos fue su boleto directo al Salón de la Fama.

Su grandeza en el montículo y su humildad —ganase o perdiese— ayudaron a Rivera a lograr otro hito. Es el único jugador en haber sido elegido unánimemente, recibiendo los 425 votos en enero.

Rivera encabeza un grupo que incluye además a los lanzadores Mike Mussina, Lee Smith y el difunto Roy Halladay y a los bateadores designados Edgar Martínez y Harold Baines.

Rivera brilló especialmente en la postemporada, permitiendo solo 86 hits y ponchando a 110 bateadores, con 21 boletos y apenas 11 carreras limpias en 141 entradas y registrando 11 salvamentos en Series Mundiales.

"Cuando llegan los playoffs, estamos hablando de enfrentarse con los mejores de los mejores en situaciones críticas y momentos críticos”, dijo Rivera, que pronunciará parte de su discurso en español a una muchedumbre que las autoridades en Cooperstown proyectan será de alrededor de 50.000. “Yo quería estar en esas situaciones. Quería ser el encargado del último lanzamiento”.

"Por eso es que quizás pienso que en esas situaciones eran cuando mis habilidades subían a otro nivel. Gracias a Dios que pude ejecutar mi función en esos momentos críticos”, sostuvo. “No todo el mundo tiene la oportunidad de estar en la postemporada, y menos la oportunidad de una Serie Mundial, así que te inspira a ser diferente. Es lo que me motivaba, ese deseo, esas ganas, esa pasión de demostrar algo”.

Cuando comiencen las festividades, se espera que una cantidad récord de 59 miembros del Salón de la Fama estarán en el podio, incluyendo los seis recién elegidos. Rivera piensa que es posible que él sea el último en hablar y si es algo como su emotiva presentación final con los Yanquis, va a ser memorable.

"No sé cómo voy a estar”, dijo. “Esa pregunta me la hicieron sobre mi último día en el Yankee Stadium y vieron lo que pasó. Una cosa sé y es que voy a disfrutar cada momento... Voy a sentirme orgulloso. No sé cuán sentimental me ponga o no, pero sin duda que voy a estar orgullosa de que mi gente (panameña) estará alentándome como lo hicieron durante toda mi carrera”.

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