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El jorobado

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El jorobado

Tengo complejos con mi herramienta sexual porque está muy doblado a la izquierda. Mide como 8 pulgadas y es muy gordo, lo que hace que parezca un chorizón. Las hembras se impresionan porque lo agarro y lo golpeo contra sus mazorcas y suena duro. Durante años me he quejado de su aspecto. Pero eso cambió el día que conocí a Dinna, ella es una hembra muy agraciada en todos los aspecto. De mediana estatura y cuerpo bien proporcionado de tetas caudalosas y con un poderoso trasero sostenido por piernas gruesas. Es una guial perseguida por los hombres que se fijo en mi que no soy muy agraciado.

Esa misma noche

Apenas nos conocimos en una disco, esa misma noche le bañé a su gata y le di una palera que la dejé con dolores en los ovarios por dos semanas. Hicimos el 69 hasta que gritábamos de placer y sentí cómo su entrepierna se mojaba. Cuando estaba muy arrecha me mojó hasta el pecho. La viré y la puse al estilo perrito, así le podía sobar y lujuriar su enorme xulo. A duras penas me podía contener porque se la quería clavar y tirarle hasta los ovarios. Pero la seguí chupando y frotando con mis manos.

Como Pedro por su casa

Esa mujer tiene unas nalgas que arrechan a cualquiera. Solo tuve que apuntar y ella misma se echó para atrás bruscamente y se lo metió todo, mi miembro se deslizó sin obstáculo, solo entró como Pedro por su casa. Ella dejó escapar un quejido cuando me sintió hasta las canicas que se habrían metido si pudiese. Ya les dije que ella comenzó a menearse y ha disfrutar cada pulgada de leña que tenía a dentro. No sé cómo hizo para que no se le rompiera el bolsillo por sobrecarga. Entonces tomé el control y le comencé a dar caña dura.

Se fueron mis complejos

Ella lo gozaba al máximo porque le podía ver la cara de loca en uno de los muchos espejos que rodean las camas en los “push buttons”. Es casi imposible aguantar para no chorrearme con esa panocha alrededor mío. Lo hicimos toda la madrugada hasta que se me salió toda la leche y ella quedó como muerta, casi desmayada, desnuda a mi lado. Así amanecimos con mi miembro semiflácido dentro de su chiquitín. Porque no me negó nada. Con una cogida de esa magnitud no quedó nada de mis complejos.

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