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El pata 'e cabra

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El pata 'e cabra

Tuvimos un romance platónico de jóvenes, literalmente lo vi meando y pude percatarme por qué le dicen el “pata 'e cabra”. Tiene un pene largo, pero delgado y negro, muy parecido a una herramienta con el mismo nombre. Me hice vieja masturbandome con los ojos cerrados pensando en como me comía esa enorme presa. El tiempo pasó y tuve familia, pero me dejé con el que fue mi esposo. Un día cualquiera me lo topé en mi barrio mientras yo visitaba a mi abuela. Erick me saludó y comenzamos a conversar y quedamos en que esa noche nos veríamos para seguir echando cuentos.

Terminamos en la cama

No le niego que vino a mi mente un pensamiento morboso en el que me veía con ese flaco encima, pero no estaba del todo convencida en satisfacer mis deseos de juventud. Llegó la hora y me encontré con Erick para seguir la conversación, una cosa llevó a la otra y terminamos en una cama de un hotel de Calidonia, después de tomarnos unas cervezas que hicieron su efecto de aflojar mis esfínteres. Estaba lista para la batalla sexual y lo primero que hice fue dejarlo tomar posesión de mi boca que usé con toda la maestría de años con tantos hombres a los que le hice el “blowjob”.

Llegó el momento

Me impuse usar todos mis trucos y mañas, pero me cuidé de no llevarlo al orgasmo, quería que me la echara toda y me llenara mi concha. Mis expectativas fueron grandes y cuando llegó el momento me penetró. Yo me abrí todo lo que pude, sabía que me iba a doler porque nunca me había comido un hombre tan grande. El me atravesó y comenzó a moverse de una manera muy especial, suavemente, pero con todo el poder de su cosa gigante.

No importó el dolor

Fue delicioso aunque sufrí, el dolor no me importó. Cuando me empaló por el chiquitín vi las estrellitas, pero me abrió con fuerza y me rompió algo, sangré y me ardía, pero igual lo disfruté. El me lo hizo de tal manera que me fue llevando a una explosión de orgasmos que llegaron a hacer que mi cuerpo y mi mente explotaron y finalmente quedara toda cansada y sudada, pero feliz. Lo que pasó después fue que nos hemos estado encontrando a solas un par de veces al año y repetimos la experiencia placentera de dos adultos que mantienen una relación sexual en secreto.

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