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‘Picuiro’ y sus contradicciones: le presté mi laptop al pinchador

Por: Luis Miguel Avila / Crítica Impreso -

Rolando López, exjefe del Consejo de Seguridad Nacional, cayó en una serie de contradicciones durante su comparecencia como testigo dentro del juicio oral seguido a Ricardo Martinelli, al hablar sobre señalamientos que hicieron diferentes testigos que ya habían rendido declaración en el proceso.

López manifestó que la razón por la cual su nombre apareció en las propiedades del CD que el testigo protegido presentó cuando rindió declaración ante la fiscalía, fue porque le prestó su computadora personal al testigo conocido como Brad.Pty507, ya que éste no quería usar las del Consejo porque supuestamente estaban intervenidas.

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El exfuncionario indicó que prestó el equipo tecnológico a pesar de que no conocía quién era la persona que iba a rendir testimonio y que tampoco verificó qué tipo de diligencia se hizo con su computador personal.

Esas declaraciones no coinciden con las señaladas por el testigo protegido quien indicó que el volcado de esa información en ese CD que entregó en fiscalía, la hizo desde un computador que era de su propiedad y ese trámite lo hizo en un hotel de Albrook y que no sabía porque aparecía el nombre de López como autor.

El exjefe de inteligencia confirmó que el expresidente Juan Carlos Varela interrogó al testigo protegido y que por motivos de salud, él no estuvo presente, sino que le giró instrucciones a Jacinto Gómez para que lo atendiera ese día y ellos fueron los que lo interrogaron para ver qué sabía de los pinchazos

“Jacinto Gómez me dijo que hablaron con ese muchacho, que tenía mucho miedo y mi respuesta fue que lo orientaran”, indicó López.

También señaló que fue el Ministerio de Seguridad que trasladó al testigo a Washington como agregado en la OEA y que él solicitó una licencia con sueldo a favor de èste, pero que no recuerda para qué era.

López también indicó no conocer quién era el perito Luis Rivera Calles y que no sabía porque éste lo acusó de presionarlo y que le estaba dando seguimiento y que nunca participó con él en ninguna reunión con la exprocuradora Ana Belfón.

Sin embargo, Rivera Calles de forma enfática indicó que López se presentaba a las diligencias que le tocó hacer por este caso en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, y que estuvo presente cuando se reunieron con la exjefa del Ministerio Público.

El exjefe de inteligencia señaló que el excolaborador del Consejo de Seguridad, Julio Palacios era un buen trabajador y que le firmó su traslado a la Unidad de Análisis Financieros (UAF) cuando se lo pidió en su momento. Señalamientos que no coinciden con lo dicho por Palacios el cual indicó que el no venía al juicio a mentir y que fue presionado por el comisionado Jacinto Gómez para que señalara lo que ellos querían, razón por la cual fue enviado 100 días de vacaciones y 60 a días cuidar una garita, a pesar de que no era miembro de la Policía Nacional.

López también indicó que conoció al abogado Rogelio Saltarín (q.e.p.d) porque fue contratado por el Estado y que los asesoró para presentar una querella por la supuesta pérdida de equipos del Consejo de Seguridad Nacional.

El jefe de espías del varelismo alegó que “la Procuraduría Paralela nunca ha existido. Han querido satanizar a Rolando López". Insinuó que esa información fue una especie de invento de periodistas y la defensa de Martinelli.

Durante su participación, Rolando López pretendió imponer algún grado de autoridad, por lo que el tribunal le llamó siete veces la atención.

Rolando López llegó vestido de traje oscuro, zapatos negros, camisa blanca y corbata. En su intervención alegó que ha recibido amenazas a su celular de un número anónimo.

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