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El Miércoles de Ceniza

Por: Roquel Iván Cárdenas Catequista

El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. En esta se habla de los 40 días del diluvio, de los 40 años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los 40 días de Moisés y de Elías en la montaña, de los 40 días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública. En la Biblia, el número 40 simboliza un tiempo de purificación, preparación y espera para un nuevo comienzo o un acontecimiento importante, que se vive con una actitud penitencial. La Escritura nos enseña a no mirar, en primer lugar, las obras exteriores, los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversión del corazón, la penitencia interior.

La ceniza tiene un sentido de humildad y penitencia. En Jonás 3,6; Job 42,6; Mateo 11,21 son ejemplos cómo en la Biblia se usaba la ceniza como señal exterior de arrepentimiento y conversión. En cuanto a la cruz en la frente es una señal de los que hacen penitencia por sus pecados como nos dice Ezequiel 9,4: “Recorre Jerusalén, marca con una cruz en la frente a los hombres que se lamentan y que gimen por todas esas prácticas escandalosas que se realizan en esta ciudad”.

Aprovechemos esta oportunidad para que ustedes también “… considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. No permitan que el pecado reine en sus cuerpos mortales, obedeciendo a sus bajos deseos. Ni hagan de sus miembros instrumentos de injusticia al servicio del pecado, sino ofrézcanse ustedes mismos a Dios, como quienes han pasado de la muerte a la Vida…(Romanos 6, 11-14).

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