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‘El Matraqueador’ debe aprender diplomacia

Por: Por: Ricardo Martinelli Expresidente de la República -

Lo que necesita Panamá es un príncipe como  Klemens Wenzel Lothar von Metternich, quien fue el diplomático más exitoso de la historia, junto con los cardenales Richelieu y  Mazarino. Ese personaje, por casi 40 años, mantuvo un delicado balance de paz y armonía entre los distintos poderes europeos al exiliar a Napoleón Bonaparte, quien había irrumpido en toda la geografía europea destronando  reyes y dinastías e instalando a su familia en las mismas; de esta forma, además de crear una nueva casta, destruyó  otras en el camino.

Este periodo de paz cimentó lo que hoy tenemos en la comunidad europea y la Otan, el concepto de la gran Europa, solo que no estaría bajo el imperio austriaco, sino dividido entre varios Estados. Alemania no había sido unificada, lo cual se pudo hacer bajo la dirección de Otto van  Bismarck  y Rusia unos años después de la muerte de Metternich.

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En Panamá, nuestro equivalente a ese gran hombre es "Popi" Varela, quien  se ha autollamado “El Matraqueador". No logro entender cómo alguien se quiere autollamar lo que precisamente nadie quiere que exista, que es alguien que sutilmente amenaza, coacciona, influye, condiciona a todos los que adversan al Gobierno.

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Qué diferencia más grande entre un ser que mediante el buen trato y la diplomacia logra sus objetivos y el otro que lo hace por vía de la imposición. Por eso nuestros países no avanzan y están empantanados en un odio entre los actores políticos que no entienden que la coerción y las amenazas no son la forma de lograr ningún objetivo. Este individuo, además de creerse gracioso, le hace un daño irreparable al país, pues pudiera lograr lo mismo y quién sabe más si leyera y estudiara más diplomacia y fuera más sincero y menos falso, y cada vez que vemos que el mismo gaguea, vemos que es una mentirita más, y se lo digo con cariño para que cambie.

Creo que es necesario el rol de matraqueador, pero le recomiendo que sea más diplomático y aprenda que la imposición no es buena con la diplomacia ni mucho menos con el matraqueo. 

Puede lograr más y ayudar a su hermano menor, que necesita demasiada ayuda, siendo ambos más gente, menos soberbios y más sinceros porque tienen en sus manos la suerte de 4 millones de personas y sería una lástima que a ellos les vaya mal, cuando les puede ir mejor si solo cambian el autocrático estilo por uno más humano y sincero. El tiempo se les acaba y no debemos profundizar  más las heridas cuando con leves cambios de percepción y formas de actuar se puede lograr mucho más. Ojalá "Popi" aprendiera más de Metternich y fuera menos  Hermann Goering. Yo sé que él, si lo quiere, lo logra, y así tendremos que Metternich debió aprender de "Popi" y no al revés.

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